Chamacuero, Gto.
(También llamado Comonfort, Gto.)
Ocho días después de terminada la segunda Fiesta de los Remedios se realiza otra actividad que tiene todo el aspecto de ser la misma festividad pero en proporciones menores, esto puede parecer así para el observador poco informado y si su curiosidad le lleva a preguntar qué se está celebrando, cualquier amable asistente le responderá que es La Remuda de la fiesta de los Remedios. El mismo asistente poco informado creerá que La Remuda es una especie de recalentado de la fiesta o un ritual para poder terminar con la fiesta gradualmente.  La palabra remuda (acción y efecto del poco utilizado verbo "remudar") significa remplazar una persona u objeto por otro.  Ese es el motivo de esta celebración, cambiar a los responsables de la fiesta o renovarlos o reafirmarlos en sus responsabilidades.  Por lo tanto la fiesta de la Remuda, más que un punto final de la festividad que sucedió ocho días atrás, es el inicio de la fiesta del próximo año, aunque algunas actividades no dejan de darle ese sabor a despedida de la fiesta del presente año.  En esta ocasión los días de celebración son el sábado y el domingo, siendo este último el de mayor relevancia.  Antes de detallar la fiesta conviene comentar que todas las celebraciones populares, como ésta, necesariamente generan una serie de gastos que deben ser solventados de alguna manera, claro que la mayor parte de las actividades que tanto lucimiento dan al festejo, provienen de la actividad no remunerada de los participantes, caso concreto de los integrantes de cada danza. Pero ¿quién paga a los músicos de las danzas, las bandas de viento, los castillos, los cuetes, la comida de los danzantes?




Otras personas, sin ser necesariamente danzantes, hacen recorridos similares, incluso ayudados por acompañantes que van colocando piezas de cartón a su paso para que el trayecto se más tolerable.   Cuando los danzantes salen del templo, sea que entraran caminando o de rodillas, terminan su participación por este ciclo, a la espera de la nueva fiesta para la que, paralelamente a sus danzas se pactaron los acuerdos y compromisos necesarios.  Es como haber sembrado la semilla de una nueva planta mientras la anterior aún está presente, un eslabón bien afianzado con el siguiente, un ritual de renovación que asegura la pervivencia de esta compleja y rica festividad.

Sin que tenga yo información precisa ni detallada de quién paga cada cosa, le puedo decir que toda la organización de la festividad se estructura en base a una docena de responsables a los que, por tener el cargo de realizar cierta actividad, se les conoce como cargueros. Si la palabra no está en el léxico habitual que usted utiliza, amable lector, no piense en un barco mercante, piense en una persona que, por tradición, por devoción, por gusto, por compromiso, asume la responsabilidad de organizar y dirigir una danza, de proveer los fuegos pirotécnicos de cierto día, de llevar una banda de música en la madrugada, etc.  Aunque debo aclarar que  este responsable es el carguero mayor, porque para cumplir con su "cargo" tiene el auxilio de sus cargueros, los cuales, en el menor de los casos aportan una cantidad en efectivo.  Ejemplificando un poco digamos que, por determinados motivos, usted acepta ser el "carguero mayor" del "castillo de la remuda" (y no es un cargo que me esté inventando, es real),  usted debe, por lo tanto, averiguar quién le puede suministrar un castillo, investigar el costo, contratar al cuetero seleccionado y, por supuesto, pagarle sus servicios. Un castillo, por pequeño que sea anda sobre los quince mil pesos, y los castillos de la fiesta son enormes.  Aquí entran en función sus cargueros, al margen de que alguno le acompañe en las negociaciones o investigaciones, o lo asesore, los demás pondrán su cooperación en el debido momento.  La festividad de La Remuda tienen como principal objetivo concretar dichos compromisos.  Cuando el compromiso de ayudar al carguero mayor se pacte, sus colaboradores pueden jactarse de ser "Cargueros de la Fiesta de los Remedios". 


Pero veamos con más detalle el ritual de esta celebración.  Sigamos con el ejemplo, amable lector, de que usted, a lo largo de este artículo, es el "Carguero mayor de la castillo de la Remuda": el día domingo de la Remuda, en su casa, usted o un grupo de gente muy diestra en estos menesteres, confeccionarán una armazón de carrizo, madera o perfiles tubulares que mide seis o siete metros de largo por un metro veinte o un metro cincuenta de ancho.  En esta armazón se colocan unos panes hermosos  y unas botellas de vino, principalmente. Los panes (unas "conchas" de treinta centímetros  de diámetro) van en bolsas de polietileno para preservarlos del polvo y que sigan siendo comestibles, las botellas de vino a veces se cambian por paquetes de cerveza o por botellas de refresco. Pero no se imagine usted un amontonadero de panes y botellas sin ningún orden, se procura que el acomodo tenga, además de todo una innegable belleza, por lo que es común recurrir a listones, flores de papel,  papel picado, globos y hasta a luces de colores.  Como muchos saben, estas armazones son conocidas como Parandes, espero encontrar algún día la etimología correspondiente. Cuando su parande tenga todos los panes, las botellas, los globos, las flores, y, si su creatividad le dio para tanto, las series de luces fuertemente sujetos, coloque un letrero muy legible que en su caso dirá "Parande del castillo de la remuda", entonces un grupo de robustos caballeros lo levantaran en vilo (al parande) y, con todo el jolgorio y la alegría concebibles, lo llevaran al atrio del templo. El hecho de que estos caballeros carguen el parande hasta el templo, no es razón suficiente para llamarlos cargueros, no confundirse, puede o no que también sean cargueros.  Al llegar al templo el parande debe ser colocado casi vertical (se acuerda que le dije que todo debía estar bien sujeto). Y aquí entra en función esta armazón, usted, como carguero mayor se sienta junto a su parande, bien armado de una libreta y una pluma. Al poco rato se acercarán sus conocidos  o algunos que su parande o el motivo del mismo les haya despertado interés y le preguntarán "de a cómo es"  usted, como sucedió este 2012, dirá que de ochocientos pesos, aquellos que preguntaron probablemente le pidan que los anote o de alguna manera más solemne le harán saber que quieren ser sus cargueros. En teoría, usted debería tomar un Pan y una botella de su parande, o dos panes y una botella, o dos botellas y un pan, o la combinación que considere y entregarlo a su nuevo carguero, esa acción, la de recibir y entregar las ofrendas del parande, es la que sella el compromiso. Su carguero tiene un año para recabar, en este caso, los ochocientos pesos acordados. Ya serán cosas de orden práctico si le van dando mensualidades, si le dan todo al año justo, etc., etc. 


En la realidad los cargueros mayores ya conocen, de antemano y desde muchos años atrás,  a las personas que aceptan gustosas este compromiso, aunque no es extraño que en la fiesta misma de la remuda alguien decida convertirse en carguero.  Para muchas personas es un orgullo ser partícipes de la fiesta. Los cargueros mayores con los que platiqué este año me comentaron que tienen cargueros que están en los Estados Unidos y desde allá aceptan y cumplen su compromiso.  A muchos les mueve la devoción hacia la Virgen, otros son cargueros para cumplir una manda. También me contaron que es muy raro que un carguero les quede mal. Que sí sucede pero no es común.  Puede ser que, hacia el final de la fiesta, el parande sea desarmado y sus ofrendas repartidas entre los cargueros presentes, con lo que se sellará el compromiso. Más comúnmente, en los días subsecuentes el carguero mayor visita a sus colaboradores en sus domicilios y les hace entrega de sus panes y sus botellas.  Debo decir que el tamaño de los parandes me pareció espectacular, muy superiores a los que he podido ver en otras celebraciones de la región, pero no se trata de competir, todos los parandes son bellos, sobre todo por el alto valor simbólico que conllevan y el motivo que los origina.  También debo decir que la palabra Parande, hasta donde pude averiguar, es de uso muy localizando en esta región, digamos del centro del país.  Todas las fiestas realizadas en nuestro municipio se organizan y financian de manera similar con cargueros y cargos, aunque  ninguna Remuda tiene la magnificencia de ésta.


En tanto el carguero mayor espera por sus cargueros, las danzas continúan con sus celebraciones, en muchas de las danzas se tiene la costumbre de arrojar dulces a la concurrencia; durante mucho rato una voladero de dulces cruzará la explanada en que la danza se desarrolle. Algunos danzantes portan ramos de flores al mismo tiempo.  Antiguamente se arrojaba también fruta, pero como podía llegar a lastimarse quien recibiera un cañazo o un mandarinazo, se acordó arrojar nada más dulces al público asistente.  Terminados los dulces los danzantes salen del atrio,  y se dirigen a un lugar entre el templo de los remedios y el templo parroquial, desde ahí algunos de los integrantes de la danza que así lo hayan ofrecido y por convicciones muy propias de cada quien, recorrerán de rodillas el trayecto hasta el templo de los remedios.  Sus compañeros los acompañan a pie y, a veces, con música muy leve. Puede suceder que alguna danza inicie este trayecto a unos cien metros del templo, pero alguno de sus integrantes, por decisión propia, se remontará más atrás o hasta el templo parroquial (un total aproximado a los setecientos metros).

































 
Entre las celebraciones que componen la Fiesta de Los Remedios en Comonfort, El Alba (también llamado El recorrido del Alba o La Música del Alba) es una de las más singulares y, quizás, menos conocidas. Este Recorrido se realiza el viernes de la semana de la Fiesta y, como su nombre lo indica, da inicio al amanecer, este año 2018 a las siete de la mañana se conjuntaron el Comité Ceremonial de los Tenanches, la Banda de Viento, los Tambureros (dueto de flauta y tambor), el Carguero Mayor de la Música del Alba y un grupo de personas que a lo largo del recorrido ayudan en diversos detalles de las celebraciones. 
Como se sabe, o lo habremos comentado, el Carguero es el responsable de alguna de las actividades de la fiesta y, sobre todo, de solventar dicha actividad, con todos los gastos que ello implique, no obstante que cuente con la colaboración de sus cargueros que, en su momento habrán aportado una cantidad previamente acordada para este fin.
En términos generales esta ritual consiste en la visita de muchos de los espacios religiosos que componen la parroquia a la que pertenece el Templo de Los Remedios.  El hecho de que se comprendan los espacios de la zona Sur indica no sólo su antigüedad, también nos da un indicio de dónde estaban los lugares más poblados en la época en que este ritual dio inicio y, a falta de algún testimonio que nos lo confirme, especulamos que puede tener sus doscientos años de realizarse. Al hablar de visitas no solamente se trata de hacer acto de presencia en estos lugares, sino de realizar una serie de rituales tanto en los "Calvaritos" como en el altar principal de dicho espacio, mismo  que puede ser un templo o una capilla o alguna  imagen religiosa colocada en una plaza.  EL término "Calvarito" hace referencia a un pequeño espacio, en ocasiones un nicho, en otras una construcción un poco más grande pero siempre con un vano muy pequeño y una altura reducida. Hágase de cuenta un horno para pan, perdonando la comparación. Estos Calvaritos no están presentes en todos los templos, se considera que son propios de las capillas de zonas de gran presencia indígena.  Una hipótesis, muy interesante, al respecto de su origen nos dice que en este lugar solían colocarse las cenizas de los pobladores indígenas que no fueron bautizados, dado que por este motivo no podían depositarse en el templo, el uso del Calvarito era como una solución intermedia, al estar éste en el Atrio de algún modo estaban dentro del templo sin estarlo totalmente. Al margen del motivo de su origen, hoy en día son un espacio donde se realizan rituales previos o complementarios a los realizados en el templo.
Como es frecuente, el primer ritual se realiza en el Portal del templo, ahí se persigna hacia los cuatro vientos y se parte hacia el Calvarito, portando una Demanda de la Virgen de Los Remedios y los Súchiles que, en la velación del día anterior, específica para El Alba, han sido vestidos de flores nuevamente.  Uno de ellos, el de las ánimas, con profusión de flores de cempasúchil. También en la misma velación se han fabricado dos bastones. 
En el Calvarito se persigna nuevamente y los bastones son atados  a la Cruz de éste.  Entonces se pasa al templo donde, tras persignar hacia los cuatro vientos se colocan los súchiles junto al altar.

Aquí da inicio el recorrido, dirigiéndose el grupo hacia el templo parroquial de San Francisco de Asís
Aunque las acciones realizadas en cada uno de los espacios presentan variantes de todo tipo, y a lo largo de los veinte espacios visitados, éstos tienen características propias tanto en su arquitectura como en su feligresía, una descripción de una vista que involucre todos los elementos sería la siguiente.
El grupo visitante es encabezado por los coheteros, seguido por los  Tambureros,  los Tenanches, el Carguero, la gente que se ha sumado al recorrido y, cerrando la procesión, la Banda de Viento.
A las afueras del templo  a visitar, los tenanches de dicho lugar salen a la calle a recibir a los visitantes, procediendo el sahumador a persignarlos. Cabe mencionar que hay una evidente cordialidad y empatía entre ambos grupos. Una vez realizado este recibimiento el grupo accede al atrio, encabezado por los Tenanches que visitan y realizan el ritual de persignación en el Calvarito, colocando en éste  una pequeña veladora y un ramillete de flores. Se pasa al interior del templo y se realiza el mismo ritual, dejando también una pequeña veladora y un ramillete a los pies del altar. Aunque estos rituales los realiza el grupo de Tenanches que visita, los portadores del Estandarte de todos los grupos de tenanches hace sonar la campanilla que también portan. Luego de una breve permanencia en el templo se sale al atrio para un pequeño descanso, al pie de una mesa, colocada exprofeso en el atrio, hay una serie de ofrendas para los visitantes: refrescos, fruta, alguna botella de vino. Sobre esta mesa se colocan las demandas de los Tenanches visitantes y anfitriones y en su redor los demás objetos rituales: ramilletes, estandartes, campanillas y sahumadores. Las ofrendas son consumidas por los presentes, actividad que también propicia un pequeño descanso amenizado por la Banda de Viento, si el ánimo de los presentes lo amerita y las piezas interpretadas lo favorecen, puede suceder que algunos de los presentes se den al baile. Poco antes de continuar el camino hacia el siguiente sitio, se ofrece a los anfitriones  algunas piezas de la Banda a su elección.  Los tenanches que fungieron como anfitriones se incorporan al grupo y continúan durante el resto del recorrido. Lógicamente hacia el final del día la mesa en el atrio recibe media docena de Demandas y otro tanto de Estandartes y Campanillas.  En al menos tres lugares, gracias a la buena labor del Carguero y la generosidad de sus colaboradores se ofrecen los alimentos del día a todos los participantes. 
Como es de suponer, en algunos sitios (unos pocos) no hay la ofrenda correspondiente, otros no cuentan con Calvarito y sólo en cinco de ellos se incorporan los Tenanches o acuden a recibir a los visitantes. En otros lugares, suele agregarse al recibimiento  un prolongado repique de campanas.

Los sitios que comprenden este recorrido son los siguientes:

Templo de Nuestra Señora de Los Remedios
Templo parroquial de San Francisco de Asís
Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe
Capilla del Señor en su Santo Entierro en la calle Arista
Capilla de San Pedro en la calle Cortazar, en el Calvario
Nicho con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe en la Plazuela de Galeana
Nichos con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe y el Divino Niño en la confluencia de las calles Mina y Juárez
Templo de La Candelaria
Capilla de San Isidro en la calle Juárez
Capilla de la Santa Cruz de Montecillo
Capilla del Ecce Homo en Melgarito
Templo Parroquial de San Agustín
Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe en Los Florencio
Templo de La Santa Cruz de la Palma
Capilla de Rey Justo Juez en la calle de "Los Mexicanos"
Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe en la colonia Álvaro Obregón
Capilla de Rey Justo Juez en domicilio particular de la calle Arista
Capilla de la Santa Cruz de la Placita
Capilla de San Pedrito en la calle Órganos
Capilla del Leoncito en la calle Maclovio Herrero
Templo de Nuestra Señora de Los Remedios

No podemos decir que en todo momento, porque se dan pequeños descansos, pero la presencia de la música de la Banda es constante, además de altamente disfrutable, es parte de la esencia de este largo ritual. Siendo como son las bandas de viento capaces de interpretar casi cualquier melodía de cualquier género, algo muy usual son las tradicionales Mañanitas las cuales interpretan al llegar al templo o capilla respectivo incluso, con tal destreza que si vienen ejecutando otra melodía ni siquiera hacen una pausa y ligan armoniosamente dicha pieza con las Mañanitas.  Si el templo o capilla está dedicado a la Virgen de Guadalupe llegan a interpretar "La Guadalupana" con letra o versión instrumental.  Pero  ni durante el traslado ni en los atrios se toca exclusivamente música con un carácter religioso, muy recurridas son las polkas de trombón,  en algunas de sus variantes y cualquiera otra pieza que soliciten las personas del lugar que se visita, destacadamente la melodía "Mi gusto es".

Una singularidad en este recorrido es que el Cura Párroco de San Agustín acude a recibir y dar la bienvenida a los visitantes a nombre de su Parroquia. Otra lo es que, en la Capilla del  Leoncito, don Chemito, nonagenario personaje del Barrio de Los Remedios, recibe a los visitantes y tañe personalmente su campana, misma que no pende en una torre sino que descansa sobre una mesa.
Justamente esta capilla es la penúltima etapa del recorrido que, para este momento ya se realiza en pleno anochecer.

Para la riqueza y el simbolismo que este ritual conlleva llama la atención que sean, proporcionalmente, pocos los participantes y que no sea tan conocido, esto no debe preocuparnos, el ritual se realiza por motivaciones muy profundas, profundas histórica y espiritualmente, no son un ritual para el lucimiento de nadie, ni para la promoción turística de nada, dicho sea con todo respeto para el turismo. Las tradiciones viven y evolucionan al ritmo que sus protagonistas determinan, totalmente al margen de cualquier intención de difusión y promoción que, difícilmente, aportan algo a su desarrollo.

El siguiente punto debiera ser el Templo de Los Remedios, pero el Carguero del Alba determina, por motivos prácticos, que se debe ir a cenar, es decir el grupo debe ir a cenar, no el carguero solo, como se iba a ver: "Espérense en lo que ceno". La cena es ofrecida en lo alto de la Calle de la Cruz, lo cual implica, para los no acostumbrados a la pendiente de esta vialidad, un esfuerzo especial.  Luego de cenar y brindar algunas piezas de la Banda a los anfitriones, la procesión se dirige al templo, accediendo por el atrio y, por supuesto, repitiendo el ritual en el Calvarito. Para este momento en ambos lados de la rampa hay danzas en toda la plenitud de sus ejecuciones. Finalmente, tras más de doce horas de peregrinar, el recorrido termina al pie del altar de Nuestra Señora de Los Remedios, a la espera de que todas estas voluntades y el peso inefable de la tradición se conjunten, el próximo año, para repetir este simbólico y antiguo ritual, y todos sus protagonistas se den cita muy temprano, Al Alba, como manda la tradición.


Agradezco a la Sra. Lucía Bárcenas Olalde; doña Naty, a los Tenanches del Templo de Los Remedios y al Carguero del Alba su amabilidad y atenciones durante todo este recorrido y el haberme permitido atestiguarlo, para embeleso y regocijo de mi propia pasión por esta Fiesta.

No es que yo me considere ninguna clase de experto sobre la Fiesta de los Remedios de Chamacuero no obstante que, en 2018, haya procurado asistir a todas las celebraciones y actividades de la misma. Por ello me sorprendió que se me hubiera pasado por alto la ceremonia mediante la cual los Parandes llegan al atrio del Templo.
Para no reiterar lo dicho no haremos una larga explicación de la fiesta de la Remuda, pero si algún amable lector no sabe muy bien de qué estamos hablando lo remitimos con gusto al artículo sobre ese tema que figura en este mismo espacio electrónico.

Como dijimos entonces, los Parandes son unos tableros muy grandes sobre los que se colocan de manera esmerada, y pródiga en adornos, una serie de panes y botellas (de vino o de cerveza), mediante los cuales se pacta el compromiso de la fiesta para el próximo año.   Cada uno de los Parandes se arma en el lugar conveniente para el carguero correspondiente, dadas las dimensiones de los Parandes (unos seis o siete metros de largo) es conveniente disponer de un lugar muy amplio.

 
Lo que yo no sabía, y habrán de disculpar mi ignorancia, es que el mismo comité ceremonial de los Tenanches, que preside todas las ceremonias de la Fiesta, también acude por cada uno de los Parandes, mismos que se disponen en las calles aledañas al templo. Aunque no se crea que están muy cerca.  El orden en que se acude por cada uno de estos elementos obedece a motivos prácticos.    En este año 2019, el ritual dio inicio con el parande de la música de mañanitas del día 1 de septiembre, entre otros motivos porque ahí mismo, en un predio de la calle 20 de Noviembre,  se dio una comida previa al inicio del ritual, esta comida, aunque deleitosa, no es parte integrante de los rituales, pero igual acabará por serlo.  Terminada la comida, misma a la que asisten los Tenanches, la banda de viento y los cargueros de la música de mañanitas, se realiza un ceremonial, es decir que se persigna el parande. En este caso particular y dado que las circunstancias así lo permiten, se coloca el tablero  sobre una camioneta para llevarlo al templo.  En el momento acordado, toda la comitiva de música, tenanches, cargueros y acompañantes parte hacia el templo, con la algarabía de la música de banda acompasada con la solemnidad de la campanilla de los Tenanches y la correspondiente tronería (los cohetes), continuando hasta la calle Maclovio Herrera.  Muy cerca de la intersección está dispuesto el Parande de la Música de la Remuda y de Reyes, la lógica indica que aquí debía iniciar el primer recorrido, dado que es el parande de la música de la remuda, pero esto implicaría hacer recorridos innecesarios y, en honor a la verdad, los parandes  pesan lo suficiente como para que cualquier decisión que acorte las distancias sea bien recibida.
Ya con ambos elementos juntos, se continúa hacia el templo, el comité de los Tenanches y la Banda no entran, sino que una vez que han entrado los cargueros se dirigen hacia la calle Netzahualcóyotl que está frente al campo deportivo. En ese punto está el parande de la música del Domingo de la Fiesta. Luego del ritual en que los tenanches persignan el tablero caminando a su alrededor se torna al templo. En este punto me comentan que debía de habérseles unido aquí la danza de las Rosas, pero como su Parande está más lejos este año, van a llegar por su cuenta. No sé si es porque las danzas traen su propia música, pero al menos este año no veo el traslado del parande de ninguna de ellas, incluso, cuando el tablero de La Música del Domingo de la Fiesta va en camino, se cruza con el de la Danza de Apaches y Franceses.

Una vez que ambos grupos entran al atrio, la comitiva se encamina a la calle de los Aztecas donde están ya dispuestos tres parandes: el de La tronería  de Septiembre, el del Grupo Musical de Noviembre y el de los propios Tenanches, aunque este último no está montado en un tablero.


En este sitio, los tenanches ofrecen un refresco a los participantes de la comitiva y la banda toca algunas melodías al gusto de los presentes, no falta quien baile animosamente.  En este momento le pregunto a doña Nati, una de las Tenanches si también tienen cargueros, me aclara que no y me regala uno de los panes de su parande,lo cual me resulta tan emotivo como inmerecido, pero lo guardo en mi mochila congratulándome de que, por la razón que fuere, una persona tan cercana a la fiesta me dé un pretexto, aunque sea inmerecido, para sentirme integrado a ésta.

Luego de ese rato la comitiva parte hacia el templo y, aunque ya no irán por más parandes, en la parte posterior (y superior) del atrio están dispuestos el Parande de la Danza de los Locos y uno más que no tiene letrero y no puedo identificar. Ambos son llevados al atrio y colocados junto con otros parandes.  La fiesta va a continuar hasta la medianoche, quizá todavía llegue otro parande, pero en las terrazas del atrio ya lucen sus adornos, sus flores  y hasta sus luces de colores.  Como ya sabemos cada parande simboliza una serie de compromisos que hoy se pactan y que aseguran que el próximo año la fiesta ha de llevarse a cabo.  Cuando llego  a mi casa saco el pan que me regaló doña Nati y, acompañado de mis seres queridos, no diría que con solemnidad ni ceremonia, pero sí con una emoción muy profunda procedemos a degustarlo.
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La Fiesta del Barrio de La Candelaria

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Semana Santa en Empalme Escobedo
El más angtiguo carro alegórico en Semana Santa
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Jueves Santo en Orduña de Abajo
El Domingo de Ramos de 2020
Traslado del Cristo de Orduña de Abajo


La Fiesta de Corpus Christi



La fiesta de San Antonio




La fiesta de Santiago Apostol





La primera fiesta de Nuestra Señora de los Remedios





La fiesta de San Francisco





Fiestas, parte cuatro
La Procesión del Jueves de Corpus



La Procesión de Corpus de 2020
La Fiesta del Barrio de San Agustín
La Remuda de la Fiesta del Barrio de San Agustín
Fiestas, parte seis

   La Música del Alba
La Remuda de la Fiesta de Los Remedios
Vámonos por los Parandes
Fiestas, parte dos
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La segunda fiesta de Nuestra Señora de  los Remedios





Peregrinación Ciclista del Bajío al Tepeyc





Tres artículos sobre la Fiesta de Los Remedios




   La Velación del Novenario

   La Música del Alba
   Los Cruceros
La Remuda de la Fiesta de Los Remedios
Vámonos por los Parandes
La Procesión del Santísimo el 31 de diciembre
Las Fiestas del Santuario de Guadalupe
Danzas de Comonfort
La Peregrinación a "Terreros"
La Fiesta de Corpus Christi en 2021 Santa 2021
La Procesión del Santísimo 2021
El Viacrucis del Barrio de San Agustín
Fiesta de María Auxiliadora, en Empalme Escobedo


Carrera de burros en Empalme Escobedo

Fiesta de San Isidro Labrador, Empalme Escobedo


Fiesta de La Santa Cruz de Montecillo


La Fiesta del Señor de la Misericordia
Fiesta de María Auxiliadora, en Empalme Escobedo II


Semana Santa 2021
Fiestas, parte tres
Semana Santa 2022
La Fiesta Parroquial de San Francisco de Asís
Fiestas, parte cinco

La Procesión del Jueves de Corpus 2022



Fiestas, parte siete

Procesión del día de Todos los Santos
Nuevamente los tapetes, diciembre de 2022
La Fiesta de la Santa Cruz del barrio de La Placita

La Fiesta de los Verdiales de Málaga
El Viacrucis de la Parroquia de San Francisco de Asís
El Corpus del Gremio de los Campesinos
 
Como hemos visto, a lo largo de los artículos publicados en este espacio electrónico, las festividades tradicionales de nuestro municipio tienen una complejidad que no siempre se percibe al conocerlas como meros espectadores. Cuando se indaga sobre sus orígenes y sus particularidades, encontramos una expresión cultural muy elaborada, que causa admiración.

El caso de La Música de Remuda y Reyes no es la excepción y, en términos muy generales, consiste en la participación de una banda de viento los días sábado y domingo de la fiesta de Remuda. Pero no se crea que dicha banda toca, en el atrio del templo, un rato un día y otro rato el otro. La participación de la banda involucra varios recorridos. Tampoco es correcto hablar exclusivamente de la banda; para que todo tenga clara relación de la fiesta, además del comité ceremonial de los Tenanches, también se lleva una demanda con la imagen de la Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora de Los Remedios. 

Ya hemos hablado, en este espacio electrónico, al respecto de los Tenanches y de lo que es una demanda. Pero en términos muy generales diremos que los Tenanches son un comité ceremonial, integrado por seis personas, que realizan los rituales inherentes a cada parte de la celebración, no sólo de La Música de Remuda sino de toda la Fiesta y toda la Remuda; una demanda es una urna portátil en la que se lleva una imagen religiosa. 

Pues bien, un par de personas se alternan para portar la demanda con la imagen de la Virgen y llevarla a todos los lugares que se recorren en estos días, a este grupo se integran los Tenanches, los encargados de la tronería (de los cuetes), el carguero mayor, es decir el responsable de que todo esto se lleve a cabo y amigos o familiares de todos los anteriores.

Una buena parte de los recorridos implican recibir los alimentos correspondientes a esa hora del día. Es muy importante mencionar que los alimentos son ofrecidos en sus casas por diferentes personas que, incluso, han asumido ese compromiso durante varios años, pues para ellos es una gracia, es un honor, que la Virgen visite sus casas.  Incluso cuando una persona entrega ese cargo ( esa responsabilidad) muy rápidamente otra persona se ofrece para suplirla y otras están a la espera de tener, también, esa oportunidad.
El sábado hacia el mediodía, de manera atípica a esta Fiesta, la banda es recibida por los Tenanches en el Jardín Municipal, recibir a la banda implica un ritual en donde se les da la bienvenida y se les persigna. También tocan las mañanitas (y después otras piezas) en el templo de San Antonio. Después regresan, ahora sí todos (banda, Tenanches, tronería, cargueros y familiares) al templo de Nuestra Señora de Los Remedios, en donde tocan un breve rato, en lo que se inicia la misa.

Hacia las dos de la tarde todo el conjunto de participantes se dirige, con la amena compañía de la banda hacia el domicilio en donde les ofrecerán la comida. En estos años ha sido una casa en el rumbo de Camacho. Digo "la amena compañía de la banda" pero, en realidad, participar en estos recorridos es algo más profundo y significativo, a la vez, tener tan cerca la actuación de un talentoso grupo de músicos es un privilegio que difícilmente se tiene en otras circunstancias. En cada domicilio en que son ofrecidos los alimentos, la banda toca dos o tres piezas a gusto de los anfitriones quienes, con toda prudencia, expresan sus preferencias y suelen ser complacidos.

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El cargo de la Música de Remuda y Reyes
Rumbo a las cuatro de la tarde el conjunto de todos los participantes se dirige al Templo de Nuestra Señora de Los Remedios, donde recibirán a Los Reyes Magos. Sí ya sé que no es hora ni fecha, pero es una hermosa tradición que se observa, desde hace muchos años en este momento. Unos niños, de entre siete o diez años, están bellamente ataviados con túnica, capa y corona, no siendo raro que los acompañen niños caracterizados de ángeles.

Como corresponde a todos los rituales de la Fiesta y su Remuda, los niños son persignados por los Tenanches y una vez cumplido este ritual, se incorporan y encabezan un recorrido por las calles céntricas del pueblo. En este recorrido de 2025 se tuvo la innovación de llevar a los Reyes en un remolque jalado por una cuatrimoto. Antes de esta innovación el recorrido se hacía a pie y más atrás los Reyes iban en caballos, pero esto último entrañaba un riesgo para niños tan pequeños. 

El recorrido abarca unos tres kilómetros, en todo el trayecto los niños van obsequiando dulces a quienes salen a verlos o les saludan, ya sea que arrojen los dulces o los entreguen, cuando se puede, en mano.  Es muy común, y muy hermoso, que los papás motiven a sus hijos a asomarse a ver pasar a Los Reyes, sobre todo cuando a los niños les emociona verlos pasar y, con suerte, recibir unos cuantos dulces.  Como sé que a los amables lectores les llamará la atención, como a mí, por qué se incorporó un recorrido que rememora a Los Reyes Magos, en la Fiesta de Remuda y, además, semanas antes del 6 de enero, tuve a bien preguntar y el encargado, carguero mayor, me comentó que su padre, don Leno Olvera, concibió la idea con la intención de que los niños tuvieran presente que dentro de un mes recibirían la visita de estos personajes. Viendo la emoción que hoy día despierta en los niños este recorrido, se hace evidente que la intención de don Leno fue muy acertada. 

Los participantes regresan al templo y acceden a este con cierta solemnidad, aunque la banda pase a ocupar un lugar en las plataformas del atrio.

A las seis de la tarde se celebra la misa, con el énfasis correspondiente a los niños que participaron en el recorrido, caracterizados como Reyes o como ángeles. También las intenciones de esa misa son dirigidas especialmente a los encargados de este Recorrido y sus correspondientes cargueros. Por este motivo a esta misa suele conocérsele como "Misa de Reyes".

Luego de la misa la banda toca en el atrio durante un tiempo, pero por ahí de las ocho de la noche todo el conjunto ya mencionado se dirige a la calle Morelos, donde les ofrecen la cena de ese día. Lo sé porque los encargados en este domicilio me han invitado anteriormente, aún sin saber que el tema me interesaba, como todo lo relacionado con la Fiesta.

Después de la misa Los Reyes se retiran a sus domicilios, pero si ellos o sus familiares se quieren integrar, e ir a cenar, nadie les va a cuestionar su asistencia.

Después de cenar, el grupo se dirige a la casa en donde al día siguiente les ofrecerán el desayuno, a esto le llaman entregar la virgen, porque ahí depositan por esa noche la demanda. En ese lugar tradicionalmente les ofrecían Las Hojas, que es un ponche, pero hoy en día les ofrecen también pan, atole, tamales…

Al día siguiente, como ya se dijo, el grupo de banda, Tenanches, cuetería y carguero, acude por La Virgen al lugar donde les ofrecen el desayuno del domingo, durante la mañana la banda toca en el atrio, en la plataforma de la entrada. En este lapso también hacen un pequeño recorrido para recibir el almuerzo de ese día. Rumbo a las dos de la tarde, en un domicilio de la calle 20 de noviembre se ofrece la comida para todos los participantes.

Al término de la comida se realiza la recolección de los Parandes, es decir, los Tenanches y la demanda con la Virgen, seguidos de la banda, acuden a los lugares en donde hay un Parande ya dispuesto y, luego del ritual correspondiente con cada parande, los acompañan al templo.  En teoría esta actividad correspondería solamente al grupo de Tenanches, pero el mayordomo de este cargo comenta que para él es importante "prestarle" la banda a los tenanches para mayor lucimiento del traslado de cada parande y también como agradecimiento a su participación durante estos dos días. Los tenanches también agradecen y a cada integrante de la banda le obsequian su Pan de Parande.

Es evidente que la algarabía inherente a la música de banda es muy acorde a lo espectacular y emotivo que es el arribo de estos enormes Parandes al atrio del Templo. No es para menos, cada Parande simboliza la continuación, por un año más, de cada uno de los elementos que integran la Fiesta y su Remuda.

Una vez que todos los Parandes han llegado al atrio, o que se considera concluida esta actividad, la banda toma un descanso, durante la misa van a donde les ofrecen la cena. 

Por ahí de las ocho de la noche, otro grupo de personas ofrecen ponches a la banda, los tenanches y a los presentes que lo soliciten. Como ya habíamos dicho a esta tradición de los ponches se le conoce también como Las Hojas. Ellos no se consideran cargueros sino voluntarios y en particular voluntarios de don Leno. A veces la gente piensa que estos ponches se venden, pero no, se ofrecen a los presentes.

Luego de la cena, la banda se pone su atuendo de gala y sube a un tablado especial, provisto de un gran equipo de sonido y toca durante varias horas.  Anteriormente este tablado se ubicaba dentro del atrio del templo y últimamente se les solicitó colocarlo en el exterior.

En algún momento de esta última actividad la banda baja con los Tenanches a dar un agradecimiento y su despedida, aunque vuelvan a subir a tocar hasta el término pactado en su contrato.
El contrato es hasta la una de la mañana, ya si la gente pide más piezas queda en la voluntad de complacerlos o no.

El señor Saúl Olvera, actual encargado de La música de La Remuda y Reyes, me contó que fue en el año de 1953 cuando el señor Daniel Olvera, mucho mejor conocido como don Leno, consideró que la fiesta de Remuda de Nuestra Señora de Los Remedios necesitaba más alegría y lucimiento, porque, a su sentir, el templo se sentía triste sin música, así que convenció a otras dos personas (cuyos nombre no hemos precisado y fallecieron hace varios años) para organizarse y solventar la participación de una banda de viento en los días sábado y domingo de la fiesta.

Durante el resto de su vida, don Leno fue asumiendo este cargo. Con la invaluable ayuda de sus cargueros le dio cada vez más brillo a la Música de la Remuda.  Sabía hacer que las personas le ayudaran, tanto en la forma tradicional de los cargueros como de las personas que brindaban los alimentos a la banda. Para esta colaboración hay bastantes personas que reclaman el honor de tener a la Virgen unos momentos en sus casas, así como la banda y a los demás participantes, mismos a los que se les brinda cualquiera de los tres alimentos del día.  Incluso cuando alguien declina ya esta participación, no le cuesta al encargado conseguir quien le supla.

Don Leno se ayudaba de sus hijos, hermanos y sobrinos; por supuesto también de sus cargueros.

En sus primeros Parandes daba cuatro panes o cinco y lo que era el mezcal, como chonditos de mezcal. Después se fue modernizando. A veces le ponían cerveza modelo y cuando ya eran un cargo grande, si se pude decir así, le pusieron vino como ponen hoy en día en la mayoría de los Parandes.

Como suele suceder, a veces quien anda celebrando en plena remuda, agarra el cargo por la ambición de recibir el vino en ese momento.
Actualmente el señor Saul tiene alrededor de ochenta cargueros que aportan su colaboración puntualmente como lo hayan acordado con él.

Es muy raro que un carguero quede mal, aunque sí ha sucedido.
Pero ya con la experiencia sabe a quién recurrir y a quien mejor no, porque hay gente humilde que son los meros pagadores y dan de a poco en poco y al momento de hacer cuentas resulta que se pasaron un poquito.

En algún momento de todos estos años había dos bandas y salían juntas en los recorridos, alternándose la ejecución de las piezas, hoy en día sigue habiendo dos bandas pero la otra ya no se integra a los recorridos.

Si en la tocada de la noche, en el escenario, ya no hay gente, se corta la interpretación antes de la una de la mañana.

Y si hay relajo, pleito, nos dijo el señor Saul, también se le corta: "Pero gracias a La Virgen nunca ha tocado algún problema. Ha habido quienes se peleen leves; se les dice, si van a seguir con esto paramos, se les da su traguito para que brinden, bailen, pero no para el relajo".

La banda sube al escenario con otra vestimenta, más de gala, para que ellos también queden bien, mientras más queden bien mejor para ellos.

También nos dijo el señor Saul Olvera lo siguiente:

"Hace dos o tres años sacaron el escenario del atrio al exterior, el señor cura le movió con los encargados, decían que se estaba deteriorando la imagen. La intención mía es dejarlo dentro de la iglesia, porque lo que es el castillo y esa banda son los que reaniman la fiesta, sacándolo fuera como que no. Las danzas están adentro. Pero uno respeta, aunque se pierde mucho la tradición.

De hecho, pasa que los que están viendo las danzas se van a ver la banda porque es un escenario grandote. Ahorita, el escenario es muy chafita, porque estorban los cables y no se puede alzar más, aunque mis cargueros insisten a que de todos modos se ponga el escenario como sea y yo los escucho.

Para contrataciones me invitan a Salvatierra cuando hay eventos de bandas, voy con mis cargueros y entre todos decidimos cuál banda contratamos; cuando tenemos ya apalabrada la banda pues no hay necesidad.

Con algunas bandas hemos hecho contratos nada más de palabra, nada más con el anticipo y nos respetan el precio y la fecha, la banda de 2025 (la higuera de Salvatierra) había venido consecutivamente hasta hace quince años y cuando dejaron de venir nos recomendaron otra banda en su lugar: La Nopalera que es de Michoacán y es de un sacerdote. Esa banda vino tocando unos diez años, de ahí surgió el sonido, que era una ilusión muy añeja de don Leno Olvera, porque no siempre la banda trae sonido con escenario. Ese año la banda trajo sonido, pero no pudo ponerse porque no había permiso, ese mismo año falleció don Leno y ya no le tocó ver la banda con el sonido, pero era su gusto ver todo ese lucimiento de la música. En estos tiempos nos toca contratar banda y aparte el escenario con sonido. El primer año que se pudo tocar con escenario el director de la banda nos decía: "A don Leno le hubiera encantado ver la banda con sonido y escenario.

Este año, terminando la fiesta, se les dijo a los de la banda si querían hacer el compromiso para el siguiente año, no se quedó en nada aún. Pero son dos compromisos, les conviene, también tenemos el del Señor de la misericordia, son dos contratos para Comonfort.

En Estados Unidos hay muchos cargueros, son cargueros que se van para allá, pero no por la distancia olvidan su compromiso, imagino que es una forma de estar presentes en su tierra, también son de los que dan su cuota sin que se les cobre. Hay diecisiete que son de Ciudad de México, otros de Monterrey, de Monclova, Celaya, San Miguel, León. Son gente que viene a visitar el templo, le llama la atención la Fiesta y quiere ser parte.

Para los Reyes nosotros tenemos el compromiso de buscar a un encargado de la vestimenta, alguien que se encargue del vestido, las capas, las coronas y los dulces. 

Hace un año le pasé este cargo a mi sobrina porque yo me enrollo mucho en todo lo demás y es mucho el compromiso; ellas me preguntaron si se podía sacar una trailita, yo les dije que sí pero que había que ver por dónde iba a pasar, considerando los puestos que hay en toda la zona.

La gente coopera, es compromiso de uno, pero uno se encarga y tiene gente encargada.

Estos eran los únicos Reyes que había, ya después sacaron otros que salen en la Fiesta grande. No nos afecta que salgan otros Reyes, mientas más festividad mejor, pero los primeros fueron los de don Leno.

Ya hasta se están preparando los niños, les pregunta uno: ¿Quieren salir para el otro año? Sí, dicen gustosos, ya cuando son grandecitos ya no quieren. Lo que a mí me da más gusto es ir con la Banda, les digo a los cargueros: Vámonos, esta banda es de nosotros. A veces me piden una pieza a mí, les digo tú eres carguero, pídesela.

En las casas que nos dan alimentos yo les digo a los chavos de la banda:

-Tóquenle la que les pida que por ella están ustedes aquí.

-Sí como no, ¿cuál quiere, patrona?

Aunque acaban siendo cinco o seis canciones y vámonos, si no nos come el tiempo. Cuando me disculpo por tener que retirarnos muy amablemente comentan:

-Tú ya nos trajiste la Virgen y te lo agradecemos mucho.

Yo adorno mi parande con muchas cosas, esta vez la puse un venadito y unos regalos. Pero esas cosas ya yo las compro de mi bolsa y a veces las uso en mi casa también.

El Parande no lleva todo el vino que se reparte, sería muy pesado.

Hay personas que piensan que agarramos del dinero. A la hora de la hora, cuando llega a faltar, uno tiene que poner de su bolsa.

Y no, no nos pesa poner de nuestra bolsa para cumplir el compromiso.

Al contrario, es un gusto.




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El cargo de la Música de Remuda y Reyes
Fiestas, parte ocho